El Viaje y los Preparativos

Este viaje es el sueño de una vida: desde pequeño me han apasionado las aventuras y las motos. A lo largo de los años he ido realizando diversos viajes, pero ninguno tan ambicioso como el que está por venir. La idea es conseguir dar la vuelta al mundo a lomos de mi motocicleta durante el tiempo que sea necesario. Si quieres saber un poco sobre mí, pincha aquí.

En mi opinión, cerrar una ruta antes de salir sería algo descabellado. Lo único que tengo claro es la moto a utilizar y la fuerte ambición de recorrer y explorar los cinco continentes.

Este es un proyecto que se ha ido forjando con los años, día tras día y kilómetro a kilómetro. Siempre ha habido una pequeña llama ardiendo dentro de mí. Con el paso del tiempo ha ido volviéndose cada vez más intensa, hasta el punto en el que no he podido evitar lanzarme a explorar el apasionante mundo en el que vivimos. Voy a cambiar mi casa por una tienda de campaña, la familia y los amigos por la gente del camino y la oficina por la carretera. Lo único que mantengo es mi moto, la cual será mi fiel escudera durante muchas aventuras.

Índice
LA MOTO PARA EL GRAN VIAJE
¿POR QUÉ HE ELEGIDO ESTA MOTO?

La moto en la que voy a afrontar esta aventura es una Honda Transalp 650. No es una moto de última generación, más bien lo contrario. Se fabricó en el 2005, alimentada por carburación y con una mecánica sencilla pero robusta. Me he decidido por ella porque, dentro de las motos que existen en el mercado capaces de realizar un viaje de estas características, destaca por su fiabilidad y por su bajo precio. Estos dos requisitos, sobre todo el primero, son muy importantes para mí en este viaje.

Otra característica destacable es su buena capacidad de carga, y esta moto posee potencia suficiente como para mantener unos ritmos de viaje normales. Una cosa fundamental para mí era disponer de ruedas de radios en lugar de llantas de aluminio. Delante tiene 21″, lo cual es bueno para ir por campo. La distancia al suelo permite recorrer pistas e incluso caminos rotos, siempre llevando cierta precaución. En cuanto a la autonomía, tiene un depósito de casi veinte litros. Esto será suficiente para la mayoría de lugares, pero llevaré un bidón con varios litros extra por si fuera necesario. En cuanto al peso de la moto, no es especialmente ligera, pero tampoco tan pesada como para no poder hacerme con ella.

En líneas generales es una moto muy sencilla, robusta, polivalente y económica. Espero que se comporte tan bien como hasta ahora y que seamos capaces de vivir muchas aventuras juntos.

PREPARACIÓN DE LA MOTO.

Me gusta toquetear mis motos, así la he mejorado algunos elementos y añadido un par de extras que consideraba importantes de cara a este viaje. Me hubiera gustado prepararla algo mejor, pero una vez más el presupuesto es limitado…

  • Neumáticos: para una aventura de estas características hay que elegirlos muy bien, ya que son el elemento que mantiene la moto unida al suelo. He optado por unos neumáticos de tacos con una durabilidad relativamente elevada. Están más enfocados al campo que al asfalto, pues mi intención es hacer por pista todos los kilómetros que pueda. Aun así, serán efectivos y fiables en cualquier circunstancia y terreno.
  • Revisión: la revisión y la puesta a punto la han realizado los chicos de Moto Center Mallorca, que llevan más de veinte años arreglando, preparando y customizando motos. Tienen ese toque de diseño y artesanía que muy pocos conservan. De hecho no se limitan a lo básico, sino que son capaces de hacer maravillas con cada moto. Han realizado un trabajo excelente, adaptándome las suspensiones nuevas y todos los accesorios que he decidido poner a la Transalp antes de comenzar el viaje. Para mí, más que un taller, lo suyo es una fábrica de sueños.
  • Filtro aire: por comodidad utilizo un filtro de aire lavable que no hace falta reemplazar. Simplemente, cada ciertos kilómetros, debes lavarlo y volver a impregnarlo con su aceite. Es una gran ventaja, ya que te olvidas de tener que conseguir el repuesto por el camino.
  • Maletas: me he decidido por las TRAX ADV de Sw-Motech, unas maletas de aluminio que aportan gran resistencia y comodidad. Están selladas con un labio de goma, para evitar la entrada de agua y suciedad. Aparte, los anclajes vienen preinstalados y resultan muy fáciles de montar. Aunque no son demasiado baratas, las considero imprescindibles por las ventajas que ofrecen: rigidez, buena capacidad de carga y seguridad. Sobre esto último, las cerraduras metálicas protegen tu equipaje y ayudan a desentenderte de él sin demasiadas preocupaciones. El único punto negativo es que estas maletas te hacen la moto más ancha y pesada y, en el caso del Top case, sufre mucha fatiga en las pistas más «feas».  Por eso conviene viajar ligero, con poco peso.
  • Defensas: son de la marca Sw-Motech, de tamaño moderado y bastante discretas. De momento han aguantado perfectamente.
  • Amortiguador y muelles de la horquilla: por mucho que no solamos prestarles la atención que merecen, para mí las suspensiones son una de las partes más importantes de una moto.  Las que vienen con la Transalp 650 tienen un comportamiento aceptable tirando a justito. Los muelles delanteros son demasiado blandos, y en pista se notan más las carencias. Dado que espero recorrer miles de kilómetros por todo tipo de caminos, he decidido cambiar las suspensiones por unas de YSS suspension. Es una marca aún no muy conocida en España, pero que poco a poco se va haciendo un hueco a nivel mundial. Yo he pedido unas suspensiones ligeramente más altas que las originales, con la idea de que la moto gane unos centímetros de «altura libre al suelo». Los muelles delanteros son progresivos, y la diferencia de rendimiento respecto al conjunto de serie es abismal.
  • Caballete central: es imprescindible para viajar, y me atrevería a decir que para el día a día de casi cualquier moto. Te permite realizar tareas de mantenimiento que sin él serían complicadísimas, como engrasar la cadena, reparar un pinchazo, cambiar las cubiertas y un largo etcétera. Sw-Motech es de las pocas marcas que fabrica el caballete central para la Transalp 650.

  • Cúpula: la original era demasiado pequeña, así que yo he terminado por comprar una cúpula alta. Protege mejor contra el viento y la lluvia, por lo que otorga más confort. Desgraciadamente es algo aparatosa, y en verano te quita ese airecito que tanto se agradece. Llevo pocos kilómetros con ella, de modo que todavía no he sacado una conclusión clara.

  • Focos complementarios: la iluminación de las motos suele ser bastante limitada, más aun en la Transalp y otras de su generación. Por este motivo he optado por añadirle unos faros extra. Los EVO de Sw-Motech son bastante fáciles de montar y te dan ese punto de luz que le falta a la moto de serie. Ayuda a ver y a ser visto, cosa esencial cuando vas en moto.
  • Protector de cárter: muy recomendable, e incluso imprescindible en pistas rotas. La Transalp trae uno de plástico. Está bien para pequeños roces o piedras pequeñas, pero, si la cosa se pone seria, hace falta uno metálico. Una vez que lo montas, se van quedando «grabadas» en él las veces que te ha salvado de una posible rotura de cárter. En mi caso ya son dos, ¡y antes siquiera de comenzar el viaje! Llevo el de Sw-Motech, muy robusto y resistente.
  • Guardabarros elevado: no es recomendable dejar el guardabarros como viene en la moto. Tan solo está separado uno o dos centímetros de la rueda, por lo que, en cuanto se ensucia,  se pega a ella y cubre los tacos por completo. Es entonces que la rueda se bloquea y deja de girar. Para evitarlo se me ocurren dos soluciones: la primera es quitar el guardabarros y la segunda, que es la que prefiero, es alejarlo unos centímetros de la rueda. En mi caso le he fabricado unas pletinas metálicas correderas que lo separan entre tres y cinco centímetros más, según la necesidad. 
  • Pedal de freno y de cambios plegable: la Transalp viene con los pedales fijos. El problema que esto conlleva es que, ante una caída, es muy fácil que estos componentes se doblen o incluso se partan. Informándome descubrí que la África Twin de la época llevaba los pedales plegables y eran compatibles con la Transalp. El de cambio es un centímetro más largo, lo cual se agradece con las botas. Al plegarse los extremos de los pedales es mucho más difícil que sufran daños.

     

  • Toma USB y mechero: he incorporado estos dos elementos para ir cargando el material electrónico durante el camino, ya que mi intención es acampar con mucha frecuencia. Así tengo acceso a electricidad siempre que la moto esté en marcha. Por muy poco precio, he obtenido una ayuda a la que ahora me veo incapaz de renunciar.     
MANTENIMIENTO Y RECAMBIOS.

Por cuestiones económicas y de mero romanticismo,  el mantenimiento  y las reparaciones las realizaré por mi cuenta. 

Ninguna moto es perfecta y cada modelo tiende a fallar por los mismos lugares, de modo que lo ideal es saber qué piezas suelen estropearse y estar preparado para cuando esto suceda. Me llevo utensilios y herramientas varias, además de algunos recambios que necesitaré durante el trayecto.

 

 
La lista de repuestos que me llevo es:
  • Filtro de aceite.
  • Cable de embrague.
  • Cable de reenvío.
  • Cable del acelerador.
  • Pastillas de freno delanteras y traseras.
  • Fusible del cuenta kilómetros (suele fallar en la Transalp 650)
  • Limpiador del filtro de aire.
  • Grasa para cadena.
  • Juego de neumáticos extra.
  • Rodamientos de las ruedas.
  • Bujías.
  • Manetas tanto de freno como de embrague.
  • Discos de embrague.
  • Cámaras reforzadas delanteras y traseras.
  • Juntas nuevas para el reglaje de válvulas.
  • Pedal de freno y de cambio de marchas.
  • Retenes de la horquilla.
  • Bombillas.
  • Arandela de piñón de ataque (suele fallar en la Transalp 650)
  • Un par de radios de repuesto.
PLANIFICACIÓN

En mi opinión lo más importante es tenerlo claro, saber por qué lo haces y ser capaz de sacrificar algunas cosas para perseguir tus sueños.  Creo que, con esto en mente, el paso más difícil ya está dado.

Mi caso, como todos, ha presentado complicaciones. No solo he ahorrado poco a poco mientras terminaba mis estudios, también he tenido que a renunciar a aficiones que antes me encantaban. He podido hablar con gente que conoce los países por los que pasa mi ruta, bucear muchas horas por internet y aprender mecánica o primeros auxilios

LA RUTA

Como ya he dicho antes, planificar una ruta de semejantes características mataría una parte de la aventura. Una de las cosas que más me gusta de viajar en moto es poder decidir «hacia dónde» y «por cuánto tiempo» casi cada día. Tener la libertad de poner el rumbo que más me apetezca sin prisas ni condicionamientos.

Lo único que sé es que tengo la intención de recorrer los cinco continentes. Empezaré con África, probablemente el más puro y también el más difícil. La idea es atravesarlo en dirección sur,  empezando por la costa oeste hasta llegar a Sudáfrica. Una vez allí, me gustaría guiarme por el rumbo que marca la estrella polar, subir por la costa «este» y alcanzar Egipto

Luego quisiera unir en barco África y Eurasia. Tal y como lo veo ahora mismo, Turquía sería mi puerta al enorme continente asiático. Tengo el resto de la ruta en mi cabeza, pero prefiero centrarme en este tramo y dejar que lo demás llegue con el tiempo. 

Está claro que durante el camino pueden pasar muchas cosas, de manera que lo que hago es mantenerme tranquilo y abierto a posibles cambios.

MATERIAL DE ACAMPADA Y SUPERVIVENCIA

Con un objetivo así, creo que es importante llevar material decente. Por mi limitado presupuesto no puede ser el mejor del mercado, ni de primeras marcas, pero rebuscando y preguntando he ido encontrando alternativas de bastante calidad a unos precios asequibles.

Uno de los principales retos de los viajes en moto es la limitación de espacio y peso. Ha sido una condición indispensable que el equipaje se reduzca a lo mínimo y esencial.

Ride me five
  • Tienda de campaña: debe ser pequeña y ligera, con un alto grado de impermeabilidad, con buena transpiración y de un tejido resistente. Tengo una de gama media con una buena impermeabilidad y de unos 2 kg de peso.
  • Saco de dormir: igual que con la tienda, hay que evitar excesos. En mi caso es un saco de plumas que pesa aproximadamente 1 kg y con una temperatura confort de 0ºC. Dentro de la tienda se retiene mejor el calor, pero para las noches de frío extremo tengo un saco-sábana interior de tejido polar. Este, aparte de de ser más higiénico (se puede lavar), teóricamente aporta unos 10/15 grados extra. Por lo que voy viendo no son tantos, al menos en mi caso, y solo añade unos 5 grados. Otra ventaja es que te permite usarlo como saco de verano en las noches calurosas.
  • Esterilla: la esterilla que he elegido es hinchable y liviana. Cabe en una mano y, ya inflada, tiene 9 cm de anchura y 195 de largo. Cuenta con tejido aislante en su interior, algo fundamental en la acampada, ya que te evita perder calor por contacto con el suelo.
  • Hornillo: me llevo un hornillo de gasolina por el fácil acceso al combustible. Es muy polivalente, funcionando con varias sustancias, y me permitirá cocinar y comer caliente.
  • Potabilizador de agua: tengo una caña potabilizadora de la marca Sawyer, teóricamente lista para potabilizar unos 1000 litros de agua. Funciona mediante succión directa y elimina la mayor parte de bacterias y protozoos, no ocupa demasiado espacio y puede ser muy útil en caso de necesidad. Lo más importante que llevo en la moto es el agua.
  • Pedernal: la ventaja del pedernal es que funciona en casi todas las condiciones climatológicas y no importa que se moje.

Por supuesto llevo navaja, mechero, cuerda, cinta americana y todos esos bártulos que siempre son de gran ayuda a la hora de realizar cualquier chapucilla.

EQUIPACIÓN DE MOTO
  • Casco: uso el Hornet ADV de Shoei. He elegido uno cerrado por la seguridad que proporciona. Es muy parecido a uno integral pero tiene mentonera y visera superior. En realidad es un híbrido entre uno integral de carretera y uno de enduro. La ventajas son que, manteniendo la seguridad de un casco integral, te permite respirar mejor en caso de sofoco, tiene visera que te protege del sol y de las ramas y ofrece un campo de visión más amplio.

  • Chaqueta: probablemente es lo más útil después del casco, así que es importante elegir bien en función de las necesidades de cada uno. Como en mi caso voy a conducir por situaciones de mucho frío, mucho calor, con lluvia y en seco, necesito una chaqueta que sea muy polivalente, por eso he elegido el modelo Nabor de la marca iXS. Tiene buenas protecciones e incorpora la membrana Gore-Tex, la cual la otorga una excelente impermeabilidad sin sacrificar la transpiración. Cuenta con tres capas desmontables, por lo que es perfecta para todo tipo de situaciones climatológicas.
Ride me five
  • Guantes: viajo con dos pares. Unos son los «Cuba» de iXS para el frío y entretiempo. Son unos guantes con mucho tacto y excelentes protecciones. Los otros, los «Fresh», son ideales los días de calor. Aunque son  unos guantes muy ventilados, no por ello cuentan con peores protecciones. Para situaciones de mucho frío tengo unos sotoguantes finitos que caben dentro de los Cuba, aportándoles unos cuantos grados más.
  • Pantalones: llevo el modelo «Harron» de iXS. Son el complemento perfecto de la chaqueta Nabor, incorporando también Gore-Tex y tres capas desmontables. Me parecen muy cómodos y adaptables a infinitud de situaciones.
  • Botas: para hacer pistas es importante utilizar unas botas altas y rígidas, pero no tan rígidas como las de motocross.  Mi modelo es el «Trail» de iXS. Por el momento están resistiendo bien y son bastante cómodas para caminar. 
EQUIPAJE

Es una tarea difícil distinguir entre necesidad y capricho. El espacio es muy limitado en una motocicleta, por lo que hay que pensar mucho qué llevar y qué dejar en tierra.

ELECTRÓNICA.
  • Ordenador:  existen modelos ultraligeros ideales para viajar, solo que no es mi caso. Llevo un portátil normal, con el que edito mis vídeos. También me sirve si deseo realizar gestiones y guardar fotos. Es el primer viaje al que me traigo un ordenador, por lo que ya veremos si ha sido buena idea.

  • Power-bank: es una pequeña batería externa con la que cargar dispositivos electrónicos. Por si esto fuera poco, posibilita arrancar la moto en caso de que la batería de esta no quiera.

  • Cámaras de fotos: tengo una cámara del tipo mirrorless. Teóricamente, por el mismo precio, la calidad es ligeramente inferior a una réflex tradicional. Con el paso de los años van evolucionando y se cree que pronto estarán a la par, o que incluso las superarán. Una vez más, por tema de espacio es un tipo de cámara que encaja con mis necesidades.  Al no tener tantos cristales dentro, es más resistente a los golpes y al traqueteo constante de la moto.

  • Cámara de acción: he elegido una cámara deportiva GoPro , por su versatilidad y resistencia. Todo el mundo las conoce y hemos visto lo que son capaces de hacer.

  • Dron:  un Mavic Pro, una de mis inversiones más caras. Es increíblemente pequeño, dadas sus características. La calidad de la cámara es aceptable y casi cabe en un bolsillo. Lo considero totalmente prescindible, pero me gusta bastante y creo que puede aportar una visión distinta. 
                              
  • Intercomunicador: he optado por el Sena 10C. Lo uso, sobre todo, para escuchar música mientras conduzco. Por otro lado, este modelo incorpora cámara de video. La ventaja que tiene es que te permite grabar situaciones espontáneas que de otra manera no sería posible, es bastante pequeño y queda bien integrado en el casco.

  • GPS: únicamente uso Maps en el móvil. Sin internet, tan solo te muestra el mapa y un pequeño punto azul que eres tú. Prefiero esto a otras alternativas, ya que un navegador te quita la necesidad de preguntar, conocer personas y sumergirte en el país. Al evitar que te pierdas, el navegador evita también ciertas aventuras.

  • Mini compresor: encontré uno por internet muy mini y por un precio asequible. Se supone que es capaz de hinchar la rueda de una moto en unos minutos y funciona con batería o conectado a la corriente/mechero. Tengo ciertas dudas, todavía está por comprobar qué tal funciona…
HERRAMIENTAS.

De nuevo, por tema de espacio, no puedo cargar con todo lo que quisiera, por lo que he tenido que hacer una selección de herramientas. Solamente llevo las que más se utilizan en mi moto.

ROPA.

Hasta rellenar el hueco libre, lo justo para tirar una semana o dos hasta tener que hacer la colada.

OTROS.

Botiquín, slackline, gafas de bucear.

DOCUMENTACIÓN Y VACUNAS

La burocracia es para mí el tema más aburrido y desesperante de todos: lento, difícil, poco humano y muchas veces corrupto. Pero forma parte del juego, y hoy en día hacen falta papeles para todo y viajar en moto no iba a ser menos. Tengo la suerte de vivir en un país de los denominados «ricos». Esto me otorga el privilegio de que me dejen entrar prácticamente en cualquier país del mundo simplemente por haber nacido aquí. Por desgracia, aún hay muchas fronteras que no son de doble sentido.

  • Pasaporte: lógicamente ha de estar en regla y tener suficientes meses de vigencia. Muchos países te piden al menos seis. Además ha de contar con suficientes hojas en blanco como para poder completar el viaje.
         
      
  • Visados: no me gusta la idea de tener que llevar los visados preparados desde casa, porque no sé en que fechas voy a llegar o si voy a desviar el viaje hacia otro país. Lo que voy a hacer es sacarlos en la propia frontera, pero hay países que no lo permiten. En este caso normalmente se pueden sacar en la capital de algún país vecino. Veremos qué tal se da. Prefiero tener total libertad aunque suponga algo de jaleo durante el camino.
                           
                         
  • Carnet de Passages en Douane (CDP): este carnet es algo así como un permiso de importación temporal para la moto, para asegurarse que no la vas a vender en algún país. Es necesario si buscas cruzar determinados países con tu propio vehículo. Es polémico porque, para conseguirlo, debes recurrir a un banco y depositar una gran cantidad de dinero. Esta depende del valor de tu vehículo, aunque el mínimo son  2.780 eurazos. Te hacen un aval con sus correspondientes costes de gestión y mantenimiento (de algo tienen que vivir los bancos) y, si quieres recuperar ese aval, tienes que devolver el CDP con todos los sellos de entrada y salida del país.

La vigencia del carnet es de un año, y su coste oscila entre los 250€ y 280€, en función de la cantidad de países que vayas a visitar. Tiene bastantes riesgos. Por ejemplo,  si lo olvidas, no consigues el sello de salida de algún país, te roban la moto o tienes una avería y no puedes continuar, pierdes el aval de manera automática. El único organismo que lo gestiona en España es el RACE. No he encontrado ninguna alternativa ni la manera de librarme de hacer el carnet, ya que en mi ruta hay varios países en los que es «imprescindible» y otros tantos en los que es muy recomendable.

  • Carnet de conducir internacional: cuesta aproximadamente 10€, lo tramitan en el momento en la DGT, te permite conducir por cualquier país y dura un año. Por mi propia experiencia, en muchos países no tienen ni la más remota idea de lo que es. Les podrías enseñar el carnet de la biblioteca con convicción y les serviría igual.                                                     
  • Seguro de viaje: esencial en una aventura de este estilo. Tiene vigencia de un año y te cubre en caso de enfermedad o accidente durante el camino. Si no lo consigues, la sanidad puede salirte carísima en algunos países.
  • Seguro de moto: el que ya tengo en España. Nuestros seguros cubren gran parte de Europa. Hasta Turquía y Marruecos, si no voy mal. A partir de ahí hay que contratar un seguro por días en las países que vayas visitando.                           
  • Vacunas: Para cruzar determinadas fronteras es necesario estar vacunado, sobre todo de la fiebre amarilla y la meningitis meningocócica. Debes demostrarlo presentando la cartilla internacional de vacunación, que se consigue en Sanidad Exterior. Hay otras que son recomendables en muchos países, sobre todo en Sudamérica, África y Sudeste asiático.

    En las oficinas de Sanidad Exterior te asesoran dependiendo de los destinos que vayas a visitar y el tiempo que vayas a estar de viaje. Algunas vacunas te las suministran en Sanidad Exterior previo pago. Otras entran dentro de la Seguridad Social, por lo que el precio no es demasiado elevado. Dependerá también de las vacunas que uno se haya puesto anteriormente. En estos momentos está bastante complicado encontrar la de la Hepatitis A, según he oído hubo problemas en la fábrica y hay una rotura de stock. Yo he tenido que mover cielo y tierra para conseguir la primera dosis. La segunda la tendré que buscar en África. En ninguno de mis viajes anteriores me había vacunado, y para este he decidido hacerlo de varias cosas. Las vacunas que me he puesto han sido: la fiebre amarilla, meningitis y rabia (Centro de Vacunación Internacional), fiebre tifoidea y cólera (compradas en la farmacia, las he tomado de forma oral). Me he puesto un recordatorio del tétanos (Seguridad Social), y también de la hepatitis A. En mi caso me he tenido que  poner la B ya que en su día no me había hecho efecto. Por otro lado llevo «Malarone». Es algo así como un tratamiento de choque en caso de tener los primeros síntomas de malaria hasta llegar a un sitio donde te puedan atender. Cada uno debe decidir si se vacuna o no y de qué se tiene o de qué se quiere vacunar. Todo dependiendo de hacia dónde se dirija y de cuánto tiempo vaya a estar viajando.

  • Por último llevo fotocopias de los documentos. Realmente no tienen ningún valor, ni aunque estuvieran compulsadas. En cualquier caso espero que, si la lío, me sirvan de algo…